Hay testimonios que se cuentan para impresionar, y hay testimonios que se cuentan para sanar y fortalecer a otros. El de la pastora Jessica Lemus, de Casa de Dios a las Naciones, nuestra iglesia cristiana en Madrid para la comunidad hispanohablante, pertenece a esta segunda clase. Es un relato de fe, pérdida, rebeldía, dolor y restauración que resume en una sola frase su mensaje central: "El carácter se forma en la intimidad con Dios."
Este testimonio fue compartido en directo durante un tiempo de ayuno de la iglesia. Si quieres verlo completo, puedes hacerlo aquí:
Primera etapa: el conocimiento de Cristo en la niñez
Jessica Lemus nació en El Salvador, en una familia sin referentes cristianos ni católicos definidos. Sin embargo, desde niña la llevaban a la escuela bíblica, y a los 8 años recibió a Jesús en su corazón. A los 12 se bautizó. Como ella misma recuerda: "cuando somos niños es muy fácil tener un carácter sencillo, un carácter humilde."
A los 13 años buscó con intensidad el bautismo del Espíritu Santo, pasando horas de rodillas clamando. Fue precisamente esa base espiritual la que, años después, la sostendría en el momento más duro de su vida.
Segunda etapa: el zarandeo
A los 14 años, Jessica pierde a su madre por una meningitis mal diagnosticada. Fue un golpe devastador que la llevó a alejarse de la iglesia, buscar refugio en relaciones equivocadas y vivir, en sus propias palabras, "con un pie adentro y un pie afuera" de la fe. A los 16 quedó embarazada de su primera hija.
El punto de quiebre llegó en 2008: su hija de pocos años fue víctima de abuso sexual. Jessica describe con crudeza el dolor de ese momento, pero también el instante en que, clamando a Dios por la vida de su hija, sintió una promesa clara: "Yo te prometo que más pronto de lo que crees, yo haré justicia." Meses después, contra todo pronóstico —en un sistema judicial con miles de casos sin resolver—, el agresor (un pedófilo en serie que operaba dentro de una iglesia) fue localizado, juzgado y condenado a más de 120 años de prisión. Sobre esta certeza de que Dios hace justicia a su tiempo, la pastora Jessica también predicó en Sol de Justicia.
Este tramo del testimonio deja una de sus enseñanzas más fuertes para padres y madres: "Papás, despierten. Si tienen niñas, cuídenlas, ámenlas, háblenles." Y una lección espiritual igual de dura: aprender a perdonar incluso a quien más daño nos ha hecho, no porque el dolor desaparezca, sino porque el rencor detiene el propósito de Dios en nuestra vida.
Tercera etapa: un Dios sobrenatural
Tras mudarse a España, Jessica atravesó un nuevo proceso: enamorarse de quien hoy es su esposo, a pesar de que él no era cristiano en ese momento. Ella misma alerta sobre esto a los jóvenes solteros: "cuidado con casarse con yugos desiguales." Eligió terminar la relación para no comprometer su fe, y fue precisamente esa determinación la que, con el tiempo, llevó a su esposo a conocer a Cristo por su propia convicción, no por presión. Si estás en un noviazgo o matrimonio y te preguntas cómo aplicar principios bíblicos a esa relación, te puede ayudar nuestro artículo sobre el matrimonio como diseño de Dios.
Dos años después de casados, llegó el llamado que marcaría el rumbo de ambos: "Jessica, te voy a llamar para que apacientes mis ovejas."
Cuarta etapa: el nacimiento de Casa de Dios a las Naciones
Los primeros años de pastorado no fueron sencillos. La congregación no superaba los 11 miembros, y hubo un momento en que Jessica y su esposo estuvieron a punto de entregar la carta de renuncia al ministerio. Fue en ese instante de mayor desánimo cuando recibieron una palabra profética que cambiaría todo: Dios enviaría gente capacitada para levantar la obra. Ese momento de casi rendirse conecta directamente con otro mensaje de la iglesia, Levántate, no te quedes caído, y con la enseñanza sobre cómo escuchar la voz de Dios en los momentos de mayor incertidumbre.
Desde entonces, Casa de Dios a las Naciones no ha dejado de crecer: de 11 a más de 70 miembros, con un mensaje claro para toda la comunidad hispana en Madrid y en el mundo: "Dios quiere depositar algo grande en Casa de Dios a las Naciones, pero no va a depositarse mientras no afirmemos carácter."
¿Qué significa "afirmar carácter" hoy?
El mensaje central de este testimonio, aplicable a cualquier persona que atraviese un proceso difícil, se resume en tres ideas:
- El carácter se forma en los procesos, no en la comodidad. Igual que Jesús, nuestro mayor ejemplo, muchas veces Dios permite procesos dolorosos con un propósito mayor.
- La disciplina espiritual no depende de la motivación. Orar, leer la Palabra y congregarse deben sostenerse aunque no haya ánimo, porque la intimidad con Dios —no las emociones— es la que sostiene el carácter.
- El perdón es parte del proceso, no un obstáculo para él. Sin perdón, según explica Jessica, los propósitos de Dios en nuestra vida se estancan.
Un mensaje de esperanza para ti
Si estás pasando por un proceso que no entiendes, este testimonio es un recordatorio de que lo que Dios permite siempre tiene un propósito, aunque en el momento duela. Como dice la pastora Jessica: "Todo ha obrado para bien en mi vida."
Este no es el único testimonio que hemos compartido en Casa de Dios a las Naciones. Si te ha edificado, también puede interesarte otro impactante testimonio de la pastora Jessica o el mensaje sobre el poder de Dios para seguir adelante.
En Casa de Dios a las Naciones creemos que ningún proceso se atraviesa en soledad. Si vives en Madrid o en cualquier parte del mundo hispanohablante y quieres conocer más sobre nuestra comunidad, te invitamos a:
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Te animamos a compartir este testimonio con alguien que hoy necesite escuchar que, sin importar cuán fuerte sea la tormenta, siempre es posible mantenerse firme sobre la Roca.
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